Colombia social


Contexto: La pobreza y la desigualdad siguen siendo retos considerables para Colombia y son aún más pronunciados entre una región y otra.

El PIB per cápita en Colombia es menos de la tercera parte del promedio mundial: USD 10.303 en cuanto a la paridad de poder adquisitivo (PPA) comparado con el promedio de (USD 35.453) y está muy por debajo del de México (USD 17.125).

Aproximadamente uno de cada tres colombianos vive en condiciones de pobreza (33%), una cifra mayor a la de cualquier país vecino y considerablemente superior al promedio del 11%. La desigualdad total, según el índice de Gini, es muy alta (0,539) y comparable con la de países como Haití, Honduras y Sudáfrica.

A lo largo de las regiones de Colombia, las tasas de pobreza son mucho más pronunciadas en zonas rurales, llegando a más del 55% en La Guajira y superando el 62% en Cauca y Chocó (DNP, 2015).

El ingreso por regiones también puede variar considerablemente; el departamento con mayores ingresos, el Meta, productor de petróleo, tiene un PIB per cápita 10 veces superior al del departamento más pobre, Vaupés. Los indicadores de salud, nutrición y acceso a los servicios básicos, como el agua potable, también varían de un departamento a otro.

Los altos niveles de informalidad laboral dificultan los esfuerzos para reducir la pobreza. Aunque la tasa de empleo global de Colombia (76%) está ligeramente por encima del promedio americano (73%), casi el 70% de la fuerza laboral está empleada en la economía informal.

La informalidad, además de limitar el acceso de los ciudadanos a las prestaciones sociales, recorta la base tributaria y afecta la capacidad del gobierno para proporcionar servicios públicos como la educación. Este fenómeno es particularmente alto en sectores como la agricultura y la construcción, y entre los jóvenes con competencias poco desarrolladas. Para los jóvenes colombianos, el empleo vulnerable (no remunerado o trabajadores por cuenta propia) es más difícil que el desempleo.

Si bien la tasa de desempleo en Colombia de los recién graduados es similar al de otros países del (8% para las personas entre 15 y 29 años de edad), esta cifra enmascara el hecho de que aproximadamente el 65% de los jóvenes (15 a 24 años) trabaja en la economía informal.

Mejorar las competencias y los vínculos con el mercado laboral formal será importante para reducir la informalidad, disminuir las desigualdades y fortalecer el crecimiento y la productividad.

El Estado liberal de derecho y el Estado social se complementan.

Un sistema social justo tiene que garantizar las condiciones marco de una existencia digna para todos y la ayuda en situaciones precarias inmerecidas. La justicia social tiene que demostrarse sobre todo frente los débiles.

La asistencia del Estado social no debe conducir a la inhabilitación por el Estado. Tiene que fomentar la capacidad de rendimiento del individuo y exigir su compromiso solidario.

El Grupo Significativo de Ciudadanos de nombre LIBRES hacemos profesión de un empresariado liberal y con responsabilidad social.

Empresarios y líderes empresariales generan fuentes de trabajo sostenibles y con su reputación y su identidad cultural marca también el prestigio de Colombia en el mundo. Para una actuación exitosa los empresarios necesitan márgenes de libertad, así como condiciones marco adecuadas e incentivos.
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